Edición 2008

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De la Cierva & Nicolás

INSPIRACION
¿Cuáles son los puntos de partida de esta nueva colección?
- Todos y ninguno

Evitando miradas nostálgicas y exhaustos clichés manidos, la evolución de los atuendos para desposarse –civil o religiosamente- camina en paralelo de los cambios socioeconómicos. La poción mágica para acertar en el diseño de un traje de novia es finalmente imprevisible. La diseñadora de la firma “De la Cierva & Nicolás”, Dolores, se deja influir por lo cotidiano y lo exuberante: rescata un verso desgarrado de Alfredo Le Pera que canta Gardel a ritmo de tango (“tuya es su vida, tuyo es su querer”); se detiene en el retrato de la emperatriz Isabel de Portugal que Tiziano realizó en Augsburgo en 1548; resucita el espíritu de Madeleine Vionnet al construir vigorosos cortes al biés;  evoca la inusual percepción que Joan Miró transmite en el lienzo “Etoiles en des sexes d’escargots” (Estrellas en los sexos de los caracoles, 1925); se rinde ante un zumo frío de melón con jazmín degustado al ocaso de la tarde en un lujoso chiringuito de Saint-Tropez; desempolva el celebérrimo canotier de Gigi, Maurice Chevalier; retiene en su memoria el imaginario aroma de un lirio del valle; rinde homenaje al aviador Juan de la Cierva y Codorníu, inventor del autogiro y tío-abuelo del marido de la diseñadora…  La fusión, la doctrina ecléctica de Potamón y la sabia mezcla imperan en este último trabajo, donde Dolores Nicolás ha trazado y diseñado poéticamente una colección que lleva por título:

“No puedo. Mañana me caso”

LINEA
La epicúrea silueta para vestir a las nuevas working girl urban, que decidan casarse próximamente, se alarga y se ajusta al cuerpo de manera insinuante y agradable, aportando sublimes volúmenes que desafían a otras líneas más convencionales y aburridas, resaltadas por trazos arquitectónicos y chispeantes. La novia que viste un traje de “De la Cierva & Nicolás” se aleja de populares fashionismos y de otras estampas mediáticas que visten novias de revista. En la colección “No puedo. Mañana me caso” se reinterpretan indumentarias integradas en conceptos futuristas pero con referencias universales de otras épocas con significativos movimientos artísticos. París y el bullicio de los años veinte desvelan el interés y la libertad que las mujeres mostraban a la hora de seleccionar su vestuario.

TEJIDOS
Siempre se intenta partir de un tejido novedoso, bello y diferente. Las texturas con acabados y manipulaciones artesanales destacan en esta colección, donde sobresalen las sedas naturales con aplicaciones de adornos florales bordados o superpuestos con el sistema de confección propio de la antigua costura. Tules, tafetanes, organzas, new-guipur… conviven y se “casan” perfectamente con los tejidos de tratamientos ergonómicos y tecnológicos: mini-paillettes, plumas naturales desestructuradas, filamentos de vidrio, escamas de papel+seda, bordados confusos, pasamanerías oníricas, plisados celestiales y calados de encaje lunar.

COLORES
Los beiges de nuevos matices impregnan toda la colección y potencian una limpia feminidad. Dolores detiene en sus trajes los marfiles disipados que rozan a los blancos acuáticos, a los nácar “nenúfar”, a los “chocolate blanco”, y al crema “beso de azúcar”, sin olvidar otros últimos blancos, “anís imperio” y “lirio del valle”, destacando el dueto que forma la gama de beiges que iluminan las estrellas de un universo cósmico y desvergonzante.

CARACTERISTICAS
Son vestidos con “alma” que descubren la fascinante relación entre espíritu y cuerpo. Son trajes apropiados para enfrentarse, supuestamente, a uno de los días más felices de la vida de una mujer; mujeres de “ordeno y mando”. Arrebatadores diseños que se prestan a bailar un tango después de casarte y antes de desnudarte. (“Y que yo me la llevé al río/ creyendo que era mozuela/ pero tenía marido”  Federico García Lorca).